©2018 BY JAUME CULLELL

LA MOTIVACIÓN NO BASTA


Hace tiempo pensaba que el secreto para lograr mis objetivos era sentirse constantemente motivado, y perdía horas y horas en encontrar constantemente la motivación para dibujar, para escribir o para entrenar. A veces lo lograba, pero otras veces sentía que no había manera de encontrarla. Al hacer eso, me pasaba largas temporadas sin dibujar, sin escribir y sin entrenar, perdiendo así el hilo y la continuidad de los planes que me marcaba. Se me hacía imposible alcanzar ningún objetivo y acababa cayendo en una espiral de culpa, porque cuanto más tiempo pasaba sin dibujar, escribir o entrenar, más me costaba volver a encontrar la motivación para hacerlo. ¿Tu también te has sentido así alguna vez? ¿Sientes que eres incapaz de lograr alcanzar los objetivos que te propones porque pierdes la motivación? Si tu respuesta es sí, sabrás lo frustrante que resulta, y toda la colección de sentimientos que eso provoca: desanimo, enfado, tristeza... En mi caso pasaba largas temporadas en las que me convertía en una persona bastante insoportable, que estaba siempre enfadado. Pero todo cambió el dia en que me di cuenta que lo que realmente necesitaba, no era motivación. Déjame que te explique.


La motivación es aquello que nos impulsa a comenzar a realizar un cambio en nuestra vida (comenzar una dieta para adelgazarse, apuntarse a un gimnasio para ponerse en forma, apuntarse a una academia de inglés, o inscribirse a un curso de dibujo…). Es como la explosión que hace despegar un cohete. Todo el mundo puede llegar a sentirse motivado cuando encuentra la forma de hacerlo, tal vez un amigo te anime, o hayas visto un vídeo en internet o hayas leído un libro, o estés leyendo una newsletter como esta. Cuando estamos motivados estamos positivos, enérgicos, no dudamos ni un segundo en realizar la actividad que hemos decidido realizar para tener un cambio en nuestra vida. Estamos dispuestos a pasar hambre siguiendo una dieta, a levantarnos temprano para ir al gimnasio, a estudiar esa complicada gramática, a sacrificar horas de ver la TV para realizar ejercicios de dibujo. Estamos centrados en lograr nuestro objetivo. Nos sentimos fuertes y decididos. El problema es que esa motivación se acaba tarde o temprano. Puede ser cuestión de días, semanas o meses, pero esas ganas y ese empuje se acaban diluyendo.

CHARLIE PARKER, dibujo con lápiz sobre papel

Hay una razón muy clara para esto, y es que a nuestro cerebro no le gustan los cambios, y nos va a boicotear. La forma en que lo va a hacer es a base de excusas, de miedos, de dudas… “Hoy me siento demasiado cansado”, “Hoy tengo demasiadas cosas que hacer”, “Es demasiado tarde para ir”, o el clásico “Mañana lo hago.”, o directamente “No estás preparado para esto”, o simplemente "No tengo ganas." Estoy seguro que tu mismo te has encontrado diciendote todo esto en algún momento. Yo era todo un experto encontrando todo tipo de excusas para no hacer lo que tenía que hacer y para terminar perdiendo la motivación con la que había comenzado a hacer algo. Pero todo cambió el día en que descubrí la auténtica clave para lograr mis objetivos. En día en que me di cuenta que me había estado autoengañando y dejando que la parte más cobarde de mi cerebro tomara las riendas. El día en que me di cuenta que seguir buscando la motivación, o confiar sólo en ella, era una pérdida de tiempo.

El secreto para poder seguir adelante, no es la motivación sino la disciplina. En el momento en el que sentimos que nuestra motivación se desvanece es el momento de arremangarse y substituir la motivación por la disciplina. La disciplina es lo que nos va a llevar realmente a conseguir nuestro objetivo. La disciplina es lo que nos va a mantener dentro del camino que hemos decidido tomar. La disciplina es lo que nos va a obligar a seguir aunque no tengamos ganas. “Hoy estoy demasiado cansado… ¡pero voy a ir al gimnasio de todos modos!” “Hoy tengo demasiadas cosas que hacer… ¡pero encontraré un hueco para realizar los ejercicios de dibujo!” “Es demasiado tarde para ir… ¡Pero iré a la academia aunque llegue tarde!” “Mañana lo hago… ¡mejor lo hago ahora y ya lo tengo hecho¡” “No estás preparado para esto… ¡pero vas a seguir esforzándote!”.

Aunque tal vez la más importante sea: "No tengo ganas... ¡Lo hago de todos modos!"

Trabajar la disciplina es importantísimo.

La manera en que podemos trabajar la disciplina es comenzando a realizar esas pequeñas tareas diarias que tanto nos cuesta a veces realizar y que vamos posponiendo una y otra vez. Sin ir más lejos, el hacerse la cama por la mañana, fregar los platos antes de ir a dormir, mandar esos e-mails pendientes, hacer ese par de llamadas… Esas pequeñas cosas que solemos dejar de lado. Esos pequeños éxitos diarios nos van a ir dando confianza en nostros mismos, nos van a ir fortaleciendo y haciéndonos más responsables y disciplinados.

Echa un vistazo a este magnífico speech del almirante William H. McRaven para entender mejor de lo que estoy hablando.

Pero puede que muchas veces no encontremos la manera de alcanzar ese objetivo por nosotros mismos. En esas ocasiones viene muy bien contar con la ayuda de alguien que nos empuje, que nos anime y que nos mantenga dentro del camino: un dietista, un entrenador personal, un profesor, o un coach. Si quieres que yo sea esa persona que te ayude a lograr tus objetivos, no dudes en contactar conmigo, porque estoy deseando ayudarte.